Habría que remontarse al periodo del emperador romano de Oriente, Justiniano, para recordar un Estado unitario en Italia. Una unidad política desmoronada tras la invasión de los Longobardos en el año 568-. La historia sucesiva registró 1300 años de divisiones que generaron naciones diversas, al menos en el sentir del pueblo común. Cada una de éstas desarrolló vicisitudes, cultura, usos y costumbres propios, muy diferentes entre los diversos Estados preunitarios. Baste como ejemplo decir que la alimentación del sur contaba con productos ignorados por el norte.
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