El principal riesgo del tratamiento con fármacos antiinflamatorios no esteroideos (AINE) es la toxicidad gastrointestinal. Para reducir el riesgo de efectos adversos digestivos podemos utilizar dos estrategias, el tratamiento con inhibidores selectivos de la ciclooxigenasa 2 (COX-2) o la combinación de un AINE no selectivo con un inhibidor de la bomba de protones. Las dos estrategias pueden ser igual de eficaces para prevenir la lesiones gastroduodenales, pero los AINE también pueden producir lesiones en el intestino delgado y el colon, aunque con una frecuencia 3 veces inferior a las gastroduodenales.
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