La afirmación de la diferencia como diferencia es el motivo que impulsa la reflexión de Deleuze a lo largo de su extensa trayectoria intelectual.
Deleuze acusa a la historia de la filosofía que tiene su origen en Platón y su continuador en Aristóteles de haber sometido sistemáticamente la diferencia a las exigencias de la representación. Por ello va a adscribirse a una tradición ontológica menor que hunde sus raíces en una tradición más antigua, ya que se remonta a Parménides, y que afirma la univocidad del ser. El esforzado rastreo por la historia subterránea de la filosofía dará como precipitado final uno de los pensamientos más originales y sugerentes del panorama filosófico actual.
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