Como dato interesante, las nociones de la ciudad, planificación urbana y urbanismo, ocupan un importante lugar en las campañas publicitarias y debates actuales en torno al ciberespacio y la Internet. Los comentarios populares sobre el crecimiento de las compras basadas en las telecomunicaciones, la interacción social y la recuperación de información están salpicados con el uso de metáforas urbanas para describir los espacios electrónicos en los que todos entran e interactúan cada vez más. Las observaciones sobre «ciberciudades», «ciudades virtuales, «comunidades virtuales», «centros comerciales virtuales» y «cibervillas» resultan cada vez más frecuentes.
Pero, curiosamente, los posibles vínculos entre el desarrollo de estas nuevas ciudades virtuales y el desarrollo de los lugares urbanos reales, permanecen virtualmente ignorados. Los debates sobre el ciberespacio tienden a ser simplistas, adoptando tanto un estilo utópico como distópico (o anti-utópico). El ciberespacio se ve como completamente liberador y bueno o totalmente peligroso y malo - una visión del cielo o una visión del infierno. Este debate generalizado, abstracto y polarizado, significa que los análisis detallados sobre cómo el desarrollo de las ciudades virtuales puede incidir realmente en el desarrollo de las ciudades reales que facilitan las competencias para la planificación urbana tradicional, apenas acaba de empezar. Esto nos lleva a una paradoja. Mientras que parece inevitable que la economía, el medio ambiente, la cultura y la vida social de las futuras ciudades cada vez tendrán una relación más estrecha con la electrónica así como con las interacciones físicas, nos encontramos en una posición muy frágil para especular sobre lo que podría ser nuestro futuro urbano
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