Parte primordial en el proceso del cortejo amoroso es, sin duda, la vista, en tanto el hecho de ver o mirar constituye el primer contacto entre los amantes. Una obra maestra en el tema como La Celestina no podía obviar este aspecto que conlleva en sí mucho del tinte erótico, nunca romántico, de la relación entre Calisto y Melibea, que se establece a través de la mirada. Otros sentidos están, por supuesto, presentes en la obra, sin embargo quiero, por ahora, acercarme a éste por su primordial función en el desarrollo de la trama.
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