La injusticia, al igual que la justicia, desarrolla su accionar en dos ámbitos, el divino y el humano. En ambos supone siempre un actus contra ius o iustitiae violatio, la violación pública o privada del derecho de otro. El tercer caso de caída, en la mala costumbre, la ley del fomes, en el Amadís, es el de las ayudantes secundarias de los caballeros ‘soberviosos’, las doncellas engañadoras que representan el mal como tergiversación: lubricidad embaucadora, fingimiento, gazmoñería. Curiositas y Fragilitas, resignificando el discurso cultual de referencia, como engaño maligno, que es siempre equívoca transgresión o muerte física.
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