En 1979, con la puesta en marcha de Salto Grande, la central hidroeléctrica que aún proporciona prácticamente la mitad de la electricidad de Uruguay, el país se posicionó como líder en energía limpia en su región. Un decreto presidencial de 2010 para la medición neta de sistemas domésticos y comerciales de electricidad renovable, el primero de su tipo en el subcontinente, debería ayudar a continuar con este legado. Desgraciadamente, por sí solo no es duficiente para sentar bases para una industria fotovoltaica.
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