El truncamiento del modelo de crecimiento empresarial de la segunda mitad de la década pasada en España y la continuación de un entorno recesivo o como mínimo asintóticamente latente requiere que las empresas rediseñen su cadena de valor y prioridades en relación a su estrategia económico-financiera para los próximos dos-tres años, independientemente de gurús económicos y anuncios no esperados de la autoridad monetaria que procedan a tensionar en mayor o menor medida el modelo de oferta-demanda monetaria. Al anterior conjunto de incidentes de entorno se ha de sumar que las medidas de ahorro energético del presente ejecutivo pueden tener más repercusión de la esperada en distintas empresas, con lo cual el cálculo de su impacto y de su efecto financiero puede ser pasado por alto por muchas empresas que carecen de los medios o los tiempos para su análisis. El plan financiero es una herramienta necesaria e imprescindible sobre todo en escenarios de crisis. Nos permite dibujar la empresa que vamos a desarrollar en el próximo ejercicio económico, pero en su vertiente financiera ("cómo lo haremos"). Su puesta en marcha precisa de una serie de restricciones previas, dado que el plan debe contener de forma clara la expresión de la estrategia de inversión y financiación de la empresa y ser coherente con su posición histórica. Los coeficientes de endeudamiento (riesgo financiero) y solvencia (garantía frente a terceros) serán las condiciones necesarias y suficientes para establecer el punto de partida en su elaboración. Del mismo modo, la definición del total de inversión (total activo) a gestionar máximo, que vendrá determinado por el total pasivo o financiación máxima a conseguir, marcarán los tres topes de nuestro plan. El cálculo de las necesidades operativas de fondos, junto con su desarrollo en plazos y saldos, dibujarán el contexto financiero del corto plazo que desembocará posteriormente en el presupuesto de tesorería. Todo ello con la comprobación de la existencia del fondo de maniobra real que garantice la ejecución de dichas variables. Es un proceso en cuya elaboración deben participar todos los responsables de cada una de las unidades, dado que, posteriormente, serán los ejecutores de la actividad no solo en sus volúmenes, sino, sobre todo, en su forma de desarrollarla y en definitiva en la consecución de los objetivos marcados. Así pues, el presente artículo intenta coordinar una visión novedosa y fácil de aplicar, diagnosticar y evaluar mediante un seguimiento habitual de las necesidades financieras a través de un método como es el plan financiero, el cual debe ser la herramienta de decisión estratégica para todo empresario en el actual escenario global y necesariamente de revisión y planificación en los próximos años.
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