Sr. Director: Las fístulas aorto-entéricas (FAE) representan una entidad infrecuente como etiología de sangrado digestivo, asociándose a una elevada mortalidad si existe demora en su diagnóstico y por tanto en su tratamiento1,2,3,4,5. Dichas fístulas surgen de una comunicación directa entre la aorta y el tracto gastrointestinal, bien de forma primaria en pacientes con aneurismas ateroscleróticos de aorta abdominal o de forma secundaria en pacientes con prótesis de aorta abdominal insertadas previamente1. Presentamos el caso de un varón de 80 años que acudió a urgencias tras presentar un episodio de hematemesis. El paciente tenía antecedentes de perforación gástrica hace 28 años y fallo renal agudo en 2004 que requirió hemodiálisis. En ese momento fue diagnosticado de aneurisma inflamatorio de la aorta infrarrenal con afectación de ambas ilíacas comunes, afectación de ambos uréteres y vena cava inferior. Dicho aneurisma fue intervenido implantándose una endoprótesis aórtica-ilíaca. En la exploración física presentaba un abdomen ligeramente doloroso a la palpación en flanco izquierdo y ausencia de pulsos femoral y pedio izquierdos, evidenciando frialdad en miembro inferior izquierdo distal así como dolor a la movilización activa y pasiva de dicho miembro. En el tacto rectal no se observaron melenas. Analíticamente destacaban: anemia normocítica (Hb 8,3g/dl, Hto 25,3%), trombocitosis (552 mill/mmc), actividad de protrombina 56%, FNG 822mg/dl, CK 219 U/l y PCR 422,1mg/l. Se realizó gastroscopia urgente a su llegada a urgencias, observándose una hernia de hiato axial no complicada, estómago con cirugía gástrica previa Billroth II sin presencia de restos hemáticos, con muñón gástrico y ambas asas sin...
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