El aneurisma de la arteria renal constituye una enfermedad infrecuentemente observada. Su síntoma más temido es la ruptura, que habitualmente suele ser fatal rápidamente. Las indicaciones para realizar su intervención incluyen su tamaño, la refractariedad de su sintomatología y la gestación. Muchos de los casos generalmente se tratan mediante técnicas endovasculares; sin embargo, los casos más complejos a veces se remiten al urólogo para su tratamiento. En este artículo comunicamos nuestra experiencia con la infrecuentemente empleada técnica de reparación de aneurismas que incluye la nefrectomía, la aneurismectomía con reconstrucción vascular extracorpórea y el autotransplante.
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