La saturación de los servicios de urgencias hospitalarios (SUH) es un problema global que afecta a millones de pacientes cada día. Debe considerarse como un problema que afecta a la calidad y la seguridad de los pacientes, y no sólo como un asunto que afecte a la organización. La evidencia sugiere que mientras que hay muchos factores que contribuyen a la saturación de SUH, los médicos de urgencias deben adoptar una definición que se base en la calidad. La definición debe incluir las dimensiones adoptadas por el Institute of Medicine y seguir las guías recomendadas. Asimismo los urgenciólogos deben argumentar que erradicar la saturación de los SUH debe alcanzar el mismo nivel de importancia que eliminar errores quirúrgicos, disminuir el número de infecciones nosocomiales y otros objetivos destacados. Los urgenciólogos deben defender que los estándares reguladores nacionales dirigidos al paciente sean implantados y tenidos en cuenta por los hospitales. El tiempo ha venido a demostrar que los factores asociados con la saturación de urgencias no están dentro del control de los médicos de urgencias durante sus actividades diarias. Mientras que aportar recursos a nuestros SUH puede ser de ayuda, pedir o demandar un incremento de la productividad de los urgenciólogos y de los SUH no corregirá este problema. Aunque que hay múltiples razones que explican la saturación de los SUH, éstas no se encuentran en la entrada de pacientes o en los procesos internos de los servicios de urgencias. Las razones están en las salidas, dentro de los procesos de los departamentos que dan soporte a los SUH. La provisión de camas de cuidados críticos, la asignación de camas para pacientes agudos de urgencias y el traslado de estos pacientes a estas camas son componentes esenciales para resolver esta crisis global. La saturación de los SUH ha estado presente durante más de 20 años. Ha llegado el momento para un consenso en el objetivo, la definición, la investigación, la solución y la implantación de ésta siguiendo las guías establecidas para proporcionar calidad en la atención médica.
ED crowding is a global issue. It impact on millions of patient every day. Crowding must be seen as patient safety and quality issue and not just as an operational issue. The evidence suggests that, while there are many factors contributing to ED crowding, emergency physicians must adopt a definition that centers on quality. The definition must include the dimensions adopted by the lnstitute of Medicine and follow the guidelines discussed above. Likewise emergency physicians must argue that ED crowding must rise to the same level of importance as eliminating wrong site surgery, decreasing hospital acquired infections and the other goals listed in table 1. Emergency physicians must argue that national and regulatory standards addressing patient be implemented and adhered to by hospitals. The time has come to accept that the factors associated with crowding are not within the control of emergency physicians during their day to day activities. While adding resources to our emergency departments may be helpful, asking or demanding increased productivity form EPs and ED staft will not correct this problem. While multi-factorial the reason for ED crowding are not found in the influx of patients or the internal processes of the ED. The reasons are in the output; they are found within the processes of the organizations emergency departments support. Stafting critical care beds, allocating general acute care beds for ED patients and transporting these patients to those beds are the essential components to solving this global crisis. ED crowding has been present for over twenty years. The time has come for a unity of purpose, definition, research, solution and adherence following established guidelines for the delivery of quality care.
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