La llegada oficial del cinematógrafo a Bilbao se produjo el 31 de mayo de 1897, casi dos años después de la primera proyección parisina del aparato inventado por los Lumiere, poco antes de que el invento llegara a las vecinas Vitoria (¡unio del mismo año) y San Sebastián (agosto) y un año después de que la veraniega Biarritz contara con el artefacto de los hermanos de Lyon y se convirtiera en la primera capital vasca en disfrutar del cinematógrafo. Este artículo rememora la llegada del cine a Bilbao y recuerda los antecedentes de esta efemérides relacionados con los pioneros y los artefactos utilizados para proyectar imágenes en movimiento.
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