Los historiadores modernos caracterizan al mundo de principios del siglo XXI como el ingreso a una nueva era, principalmente definida por una tecnología que avanza constantemente. El lugar del ingeniero en esta nueva sociedad tecnológica, sin embargo, no parece ser notable para esta visión histórica. En este artículo se sostiene que el paso de la industrialización a la producción para el consumo es el que ha disminuido el prestigio y la importancia de los ingenieros, porque decidir qué hacer para vender no es ingeniería. La ingeniería está cautiva en una agenda de gestión que impulsa el mercado, y los ingenieros deben ejercer su profesión dentro de esa agenda. Aquí se plantea entonces, que si la profesión aspira a cambiar esto y desempeñar un papel influyente en el desarrollo de esta singular Era, en primer lugar debe reconocer que la acción tecnológica es una construcción social; luego, debe comprometerse a reconstruir los cimientos de la educación en ingeniería sobre principios más centralizados en lo humano, de igual manera que siempre lo ha hecho en los principios físicos. Lo que se necesita es una nueva visión de la Ingeniería para el futuro, un cambio radical en la cultura profesional de la Ingeniería.
Modern historians characterize the world of the early twenty-first century as entry into a new era, defined primarily by a constantly advancing technology. However, the engineer's place in this new technological society does not seem remarkable for this historical vision. In this paper argues that the pace of industrialization in the production for consumption is a decrease in the prestige and importance of the engineers, because deciding what to do to sell is not engineering. Engineering is captive in a management agenda that drives the market, engineers must exercise their profession within that agenda. Here propose that if the profession hopes to change that and play an influential role in the development of this particular era, must first recognize that technological action is a social construction; then must commit to rebuilding the foundations of engineering education on principles more centralized in the human, just as it always has on the physical principles. Is needed is not only a new vision of engineering for the future, a radical change in professional culture of engineering.
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