La tomografía de coherencia óptica es una técnica de diagnóstico intravascular de alta resolución de reciente desarrollo. Inicialmente se centró en la caracterización de la placa arteriosclerótica, ya que permite desde la identificación de placas con alto contenido lipídico hasta la acumulación de macrófagos, ambos hechos relacionados con la inestabilidad de la placa. Actualmente ha cobrado un creciente interés su utilidad en el campo del intervencionismo coronario; presenta grandes ventajas sobre otras técnicas de diagnóstico endovascular más extendidas como la ecografía intravascular: el diámetro de la luz del vaso puede medirse de forma más exacta gracias a su mayor resolución, permite detectar complicaciones del procedimiento como la microdisección de la arteria, puede poner de manifiesto la correcta aposición del stent a la pared del vaso, permite detectar la hiperplasia neointimal tras el implante del stent y la medición del espesor de la neoíntima. Por lo tanto, parece ser una herramienta de gran utilidad para el cardiólogo intervencionista. En esta revisión se analizan los aspectos técnicos y las aplicaciones de esta técnica y se la compara con otras técnicas de diagnóstico intravascular
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