El primer caso de implantación de válvula percutánea en posición aórtica para el tratamiento de la estenosis aórtica sintomática se realizó en el año 2002, y fue seguido de una serie de registros monocéntricos que demostraron que esta nueva tecnología era viable para el tratamiento de los pacientes inoperables o con riesgo muy elevado para la cirugía de remplazo valvular aórtico. La seguridad y eficacia de este nuevo tratamiento se ha confirmado en los resultados de recientes registros multicéntricos con la válvula Edwards SAPIEN y la CoreValve Revalving system, ambos asociados a una tasa de éxito > 90% y una mortalidad a los 30 días del procedimiento < 10% en la mayoría de las series, a pesar de un perfil de muy alto riesgo en los pacientes incluidos en estos registros. También cabe destacar que numerosos estudios han demostrado las buenas características hemodinámicas de estas válvulas a corto y medio plazo. El estudio prospectivo aleatorizado PARTNER, cuyos resultados estarán disponibles a finales de 2010, será de gran importancia para determinar la seguridad y eficacia del tratamiento percutáneo de la enfermedad valvular aórtica en pacientes inoperables o con alto riesgo quirúrgico. Finalmente, deberemos esperar a los resultados a largo término sobre las complicaciones potenciales y durabilidad de las válvulas percutáneas antes de aplicar este tratamiento a pacientes más jóvenes y/o con menor riesgo quirúrgico.
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