La plata tuvo un lugar importante dentro de los intereses de la corona española, fue el mayor producto de exportación de América hacia la Península. El proceso de obtención de éste requirió de dos elementos indispensables: la sal y el azogue. Ambos necesarios para facilitar la separación de la plata de los trozos de roca. Sin embargo, hablar de minería colonial no sólo es referirse al oro y la plata, también se encontraban las minas de mercurio y las salinas. En este trabajo se analizarán algunos aspectos relacionados con el abastecimiento de azogue y sal a los centros mineros novohispanos. La información se ha estructurado en tres partes, en la primera se aborda el acarreo de la sal hacia los reales mineros, en particular los ubicados en la Nueva Galicia. En la segunda sobre la producción minera en la Nueva España y la tercera relacionada con el precio del azogue y su papel para la obtención de la plata.
En un primer momento el azogue era surtido desde la propia Península, pero los cargamentos llegaban con meses de retraso a las manos de los mineros americanos, lo que obligó a la Corona a permitir su búsqueda en las colonias. En el caso de la Nueva Galicia se localizaron yacimientos en la región de los Altos de Jalisco y en la Villa de Colima, pero no fueron tan ricos como se esperaba. A lo largo del periodo colonial el hallazgo de mercurio fue denunciado a las autoridades, pero la minería novohispana siguió dependiendo en gran medida de los cargamentos que llegaban de ultramar
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