El 14 de noviembre de 1889, arribó al puerto de La Habana el vapor correo Antonio López. Entre sus pasajeros se encontraban 24 familias procedentes de la provincia de Granada, quienes inaugurarían la colonia Reina Cristina. Su llegada reabrió el debate sobre la oportunidad de colonizar y la necesidad de trabajadores en la áreas rurales. El presente texto aborda el estudio de la dicotomía inmigración-colonización a partir del enfrentamiento entre dos concepciones. De un lado los gobiernos de turno interesados en el asentamiento de población peninsular fiel al poder español como forma de neutralizar el sentimiento independentista, y del otro, los mayores dueños de ingenios, quienes aspiraban a convertir la inmigración en una vía para proveer de brazos baratos sus fábricas de azúcar..
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