Han transcurrido cinco años desde que los Estados participantes de la OSCE aprobaron un plan de acción de gran alcance para hacer frente a la discriminación y a los prejuicios contra los romà y sinti, y las medidas prescritas siguen siendo tan esenciales como siempre, dice Andrzej Mirga, funcionario de la OSCE y principal responsable de las cuestiones relativas a los romà y sinti. En una entrevista mantenida con Jens-Hagen Eschenbaecher, Portavoz de la Oficina de Instituciones Democráticas y Derechos Humanos (OIDDH), el Sr. Mirga analiza las razones por las que la aplicación no va pareja a las buenas intenciones y por las que hasta ahora no ha habido verdaderos progresos. La entrevista tuvo lugar antes de la primera cumbre de la Unión Europea, celebrada en Bruselas a mediados de septiembre para abordar los problemas con los que se enfrentan los gitanos.
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