Las autoras de este texto analizan el estado de salud de los miembros de la comunidad gitana y, en especial, el de sus mujeres, ya que éstas representan la base principal de la salud de toda su familia. Desde el punto de partida de Pomykala y Holt, que relaciona una mejor salud con un bienestar global, observan qué aspectos son inadecuados en el ámbito de la salud y la asistencia sanitaria.
El análisis toma en consideración la discriminación en el acceso a los servicios sanitarios, los principios de los Derechos Humanos y las acciones y medidas específicas que se deben resolver. Pero también se ocupan de la participación política de la mujer, de la aproximación de todos los sectores a la mejora del acceso a la sanidad, así como de la relación entre la vivienda y la salud, de la falta de documentos para el uso de servicios sanitarios u otros beneficios sociales.
El texto finaliza con distintas propuestas para un mejor diseño y ejecución de las políticas de salud y de los distintos programas de los gobiernos. En muchos países ya se están realizando unas mejores prácticas sanitarias para las mujeres gitanas pero todavía queda mucho camino por recorrer.
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