El puntal de la práctica médica ha sido siempre la atención y la seguridad del paciente. Sin embargo, desde hace varias décadas se ha observado una erosión de la relación paciente-médico. Diversos factores han contribuido a la crisis permanente de la mal-praxis médica que persiste en EE. UU. Existen tres objetivos sociales en los litigios por malpraxis: evitar las prácticas inseguras, compensar a las personas perjudicadas por negligencias e imponer justicia correctiva. Este artículo examina hasta qué punto el sistema actual alcanza tales metas.
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