Todos los que tenemos una red inalámbrica en casa nos exponemos a que otras personas la vean y, en el peor de los casos, puedan asaltarla y usarla sin nuestro permiso. ¿Cómo podemos asegurarnos de que esto no va a pasar? La respuesta nos tememos que es comprobando si nosotros somos capaces de asaltarla primero.
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