Se nos escapa por todas partes, desconoce la mayor parte de nuestras reglas y rompe todas nuestras medidas. A nuestra derecha está muy por encima de nuestro pensamiento; a nuestra izquierda le susurra al sentimiento. A cada instante parece que se equivoca, lo mismo en el mundo de las primeras sensaciones que en el de las últimas percepciones.
Es una idea que asombra e inquieta siempre, cuanto más se la interroga más se oculta, cuanto más nos acercamos, se aleja cada vez más. Apenas se nombra un principio, le asalta innumerables excepciones. Porque solo la admiración que despierta está de parte de los admirables.
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