La crítica ha abundado sobre la influencia caballeresca en las crónicas de Indias y, concretamente, de la Historia verdadera de Bernal Díaz hay varios trabajos al respecto. Sabemos que Bernal fue un gran admirador de su paisano Rodríguez de Montalvo, y no lo fue menos de su obra, explícita en varios lugares de la Historia. No me dedicaré al multicitado y ya clásico pasaje de la visión de las ciudades lacustres desde Iztapalapa, cuyo recuerdo emocionaba en la vejez a Bernal y continúa emocionando a los lectores. Haré, en cambio, una más de las posibles calas en las obras de los dos medinenses: la acogida y recepción de Amadís al entrar en Constantinopla parecen dar la pauta para la descripción de Bernal sobre la entrada de Cortés y los demás conquistadores a la gran Tenochtitlán. Constantinopla es la ciudad anhelada, el reino soñado por todo caballero; Tenochtitlán es igualmente la cabeza del imperio azteca, deseado por los conquistadores. Amadís de Gaula, norte y guía de la caballería andante lo es también del soldado Bernal, quien, al escribir su Historia, recordaba continuamente sus hazañas. Analizaré el pasaje de la triunfal entrada de Amadís en Constantinopla, después de vencer al Endriago, y haré una comparación con la de Cortés a Tenochtitlán, cuyas coincidencias temáticas y discursivas me permitirán seguir un esquema que se repite en ambas obras: El camino y sus avatares, el alojamiento cerca de la ciudad, la comitiva de recepción, el encuentro del caballero y el emperador, las ceremonias gestuales, etc.
© 2001-2026 Fundación Dialnet · Todos los derechos reservados