El Monasterio dominico de Santo Tomás se vio pronto beneficiado por los Reyes Católicos y el gran inquisidor Tomás de Torquemada, quienes lo convirtieron en un lugar rebosante de riquezas y nuevos horizontes. El Monasterio fue dotado por los Monarcas con magníficos Cantorales Miniados. Sin embargo, algunos avatares históricos, supusieron la enajenación de los mismos. El paradero de sus restos centra este artículo.
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