La población de Merino australiano ha disminuido de forma significativa a lo largo de los últimos 15 años como respuesta a una bajada del precio de las prendas de lana, tanto en términos absolutos como en lo relativo al precio de su carne. Durante el mismo periodo de tiempo, se ha presentado un sistema nacional de evaluación genética basado en los métodos BLUP, cuya aceptación por parte de los criaderos va creciendo de forma progresiva. Los parámetros genéticos estimados para la población indican una importante diversidad genética para todos los rasgos registrados, proporcionando una gran oportunidad para la mejora genética. Más recientemente, determinadas pruebas han puesto de manifiesto un progreso, cada vez más rápido, con respecto a las características del vellón, así como a una serie de características relacionadas con la adaptación y la producción de carne. La población de Merino está evolucionando hacia dos grandes grupos � uno centrado en la producción de lana para ropa de alta calidad cuya sección de fibra es inferior a las 19 micras y utilizadas en empresas con unos ingresos en la proporción lana-carne a razón de 3 a 1 respectivamente, y otro más centrado en la cría de un animal de doble propósito que produce una fibra de lana cuya sección se encuentra entre 19 y 21 micras y utilizadas en empresas cuyos ingresos corresponden a la proporción lana:carne a razón de 1.5 a 1:1 respectivamente. Detrás de estas tendencias existe un creciente enfoque en las características de adaptación que incluyen una resistencia a parásitos, una menor necesidad de intervenciones por veterinarios, y un mayor crecimiento en edades tempranas, así como un aumento de la fertilidad y de la capacidad maternal. Juntas, estas tendencias apuntan hacia un ganado ovino cuyos cuidados son cada vez más sencillos, así como a la explotación de la diversidad genética disponible para aumentar rápidamente la rentabilidad.
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