La no combustibilidad del hormigón como material de construcción y la alta resistencia al fuego de los elementos de hormigón específicamente dimensionados para la protección frente al fuego, hacen que las estructuras de hormigón armado y pretensado puedan cubrir los objetivos básicos de la protección de las estructuras frente al fuego, con un bajo coste y sin medidas adicionales. La protección frente al fuego con hormigón proporciona una seguridad integral que incluye tanto a las personas, como a los bienes y al medioambiente.
En Europa las autoridades responsables únicamente exigen la protección a las personas. La protección de los bienes se traslada a la responsabilidad individual de los ciudadanos, es decir, a los propietarios y usuarios. Esta postura implica unos menores requisitos para la resistencia al fuego de los componentes, lo que favorece a otros materiales de construcción tales como el acero o la madera, frente al hormigón.
Esta realidad hace necesario que la industria de la prefabricación deba prestar una mayor importancia a los aspectos estructurales de la protección frente al fuego, tanto en los aspectos técnicos como en sus estrategias de mercado
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