Por los países de Asia Central fluye la energía centroasiática hacia sus consumidores finales en Rusia, China y Europa, entre otros. La seguridad energética de estos flujos depende principalmente de la competición geoeconómica que tiene lugar en el denominado nuevo �gran juego� entre los clientes potenciales y los suministradores. Pero también depende de la seguridad y conservación de las infraestructuras críticas por las que discurren esos flujos. Este ARI estudia los riesgos estructurales que acechan a esas infraestructuras energéticas, como la baja calidad del mantenimiento, la ausencia de planes de protección y los riesgos naturales. También se valoran riesgos endógenos como la falta de gobernanza y el autoritarismo, el narcotráfico, el crimen organizado, el terrorismo, el fundamentalismo islamista y las tensiones sociopolíticas que pueden alterar la estabilidad regional tan pronto como encuentren el liderazgo adecuado o si fracasa la intervención internacional en Afganistán. Finalmente, se describen las contribuciones que Rusia, EEUU, China, la Organización de Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE), la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC), la Organización de Cooperación de Shanghai (OCS), la OTAN y la UE están desarrollando o podrían desarrollar para preservar la seguridad de esas infraestructuras.
© 2001-2026 Fundación Dialnet · Todos los derechos reservados