Objetivos: evaluar la utilidad de incorporar estrategias de participación de los alumnos a un curso de formación continuada.
Métodos: seleccionamos ocho escenarios clínicos pediátricos, que implicaban la toma de decisiones diagnósticas y/o terapéuticas, para las que la evidencia disponible no permitía establecer recomendaciones precisas. Los alumnos recibían con anterioridad documentación de cada escenario con un caso clínico, una serie de preguntas, una guía de búsqueda e interpretación y publicaciones recientes relacionadas.
En el curso se recogieron las contestaciones a las preguntas antes y después de las ponencias realizadas por un grupo de expertos. Analizamos la idoneidad y concordancia de las respuestas con respecto a las recomendaciones realizadas por los expertos.
Resultados: de los 126 alumnos, obtuvimos información de 105 cuestionarios iniciales y 83 finales. La concordancia de las respuestas entre alumnos y expertos aumentó globalmente de la encuesta inicial a la final. Considerando las preguntas de cada escenario con una única respuesta recomendada, este aumento fue del 56,2% (IC95%: 53,9 a 58,5) al 76,3% (IC 95%:
74 a 78,5). Los artículos enviados, junto con los escenarios clínicos, influyeron en general poco o nada en las respuestas (mediana, 69,7%; rango, 50 a 78,8%), salvo para el escenario 3, en el que una guía de práctica clínica española influyó en la mitad de las contestaciones. Sin embargo, la opinión de los expertos influyó mucho o bastante en las respuestas (mediana, 69,9%; rango 48,1 a 87,5%).
Conclusiones: las contestaciones ofrecidas por los pediatras representados en el curso muestran una gran variabilidad, siendo algunas de ellas inadecuadas. El escaso impacto de la literatura científica publicada sobre la toma de decisiones contrasta con la gran influencia de la opinión de expertos. La incorporación de estrategias de participación activa en la formación continuada tiene un efecto cuantificable sobre nuestro nivel de conocimientos y nuestra capacidad para tomar decisiones.
Palabras clave: educación médica continua; pautas en la práctica de los médicos; toma de decisiones; aprendizaje basado en problemas.
participation of the students in a continued education course was evaluated.
Methods: eight pediatric clinical scenes were selected, those that implied diagnostic and/or therapeutic decisions making, for those that the evidence available did not allow to establish precise recommendations. Before de course, the students received documentation of each scene with a clinical case, a series of questions, a guide of search and interpretation and some recent related articles. In the course, the answers to the questions were gathered, before and after the communications made by a group of experts. The suitability and agreement of the answers with respect to the experts� recommendations were analyzed.
Results: From the 126 students, data of 105 initial and 83 final questionnaires were obtained. The agreement of the answers between students and experts increased globally from the initial to the final surveys. If the questions of each scene with an only recommended answer were considered, this increase was from 56.2% (IC95%: 53.9 to 58.5) to 76.3% (IC95%: 74 to 78.5). The articles sent along with the clinical scenes influenced in general little or nothing in answers (medium 69.7%; rank 50 to 78.8%), except for the scene 3, in which a Spanish Clinical Practice Guideline influenced in half of the answers. Nevertheless, the opinion of the experts influenced much or enough in answers (medium 69.9%; rank 48.1 to 87.5%).
Conclusions: The answers of the pediatricians represented in the course show a great variability, being some of them inadequate. The little impact of published scientific articles on the decision making contrasts with the great influence of the experts� opinions. The incorporation of strategies of active participation in the continued education has a quantifiable effect on our level of knowledge and our capacity to make decisions.
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