Resumen El trasplante hepático en adulto con órgano procedente de donante vivo es una alternativa válida y eficaz como tratamiento de la enfermedad terminal hepática. Sin embargo, en el contexto de tasas muy elevadas de órgano procedente de donante en muerte cerebral, como ocurre en los países occidentales (España), continúa manteniendo aspectos controvertidos que obligan a una evaluación continua para asegurar buenos resultados. La donación en vivo se encuentra estabilizada en la actualidad y representa alrededor del 5% de toda la actividad de trasplante hepático en Europa. La morbididad y la mortalidad están alrededor del 35 y el 0,1% respectivamente, cifras probablemente razonables, dadas las características de la intervención. En cuanto a los resultados de los receptores de un donante vivo, las supervivencias a 1 y 5 años actualmente son del 95 y el 75%, lo que los sitúa en cifras similares a los resultados procedentes de donante en muerte cerebral. Sin embargo, el índice de complicaciones biliares en este grupo de pacientes es mayor, con un 35�40% de incidencia, aunque hasta ahora ésta no influye en los resultados a largo plazo.
Cir Esp.2009; 86(05) :278-82
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