Introducción y objetivos. La obstrucción microvascular tras un infarto agudo de miocardio con elevación del segmento ST se asocia a mal pronóstico. La fisiopatología de este fenómeno no está totalmente definida. Analizamos las implicaciones de la linfopenia post-reperfusión en la existencia de obstrucción microvascular. Métodos. Estudiamos prospectivamente a 212 pacientes que habían sufrido un primer infarto agudo de miocardio con elevación del segmento ST reperfundido con agentes trombolíticos o con angioplastia primaria y con la arteria responsable abierta. Cuantificamos de manera seriada las cifras de linfocitos, neutrófilos y monocitos. Usamos la resonancia magnética cardiaca para determinar la existencia de obstrucción microvascular en la primera semana post-infarto. Se repitió el estudio a los 6 meses del infarto. Resultados. Detectamos obstrucción microvascular en 67 (32%) pacientes. Observamos que una cifra de linfocitos post-reperfusión < 1.800 células/ml se asociaba a un riesgo alto de obstrucción microvascular (el 44 frente al 20%; p < 0,001), así como menor fracción de eyección y volúmenes de ventrículo izquierdo mayores (p < 0,05). En el estudio multivariado ajustado por las características basales, electrocardiograma, marcadores de necrosis y variables angiográficas, una cifra de linfocitos post-reperfusión < 1.800 células/ml incrementó de manera independiente el riesgo de obstrucción microvascular (odds ratio = 3,2 [1,6-6,3]; p < 0,001). Conclusiones. En el infarto de miocardio con elevación del segmento ST, la linfopenia post-reperfusión es un predictor precoz y potente de la existencia de obstrucción microvascular. Las posibles implicaciones fisiopatológicas y terapéuticas de esta asociación requieren más estudios
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