Aunque el parto suele suponer un motivo de alegría para cualquier familia, la depresión perinatal es una complicación frecuente. Es imprescindible identificar e instaurar un tratamiento en la paciente deprimida durante el embarazo o el puerperio, ya que la ausencia de tratamiento puede asociarse a una considerable morbilidad e, incluso, mortalidad tanto en la madre como en el neonato. A pesar de la inquietud inicial, varios antidepresivos son seguros en términos generales y están indicados en mujeres embarazadas o nodrizas con depresión grave tras un análisis detallado de la relación riesgo/efecto beneficioso y tras la obtención del consentimiento informado.
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