La imagen del mar como un lugar sagrado en el que los dioses podían ser favorables o desfavorables nació como consecuencia de los peligros a los que debían enfrentarse aquellos que debían hacerse a la mar. Este artículo tratará de mostrar que los navegantes expresaron su devoción a los dioses en algunos lugares, como el propio mar, con el fin de ganar su favor antes, durante y después de la travesía.
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