Desde que se postuló un «factor antiproliferativo» en 1998 y se describió, seis años después, esta supuesta proteína central en la vía etiológica del síndrome de vejiga dolorosa/cistitis intersticial, no ha habido ninguna novedad llamativa en este campo. Aunque se llevan a cabo investigaciones muy prometedoras sobre su epidemiología, etiología y tratamiento clínico, muchos médicos e investigadores han aprovechado este receso para examinar mejor el objeto de estudio y el abordaje de este síndrome. Este artículo explora algunos de los temas candentes sobre definición y nomenclatura que han constituido la base de muchas reuniones internacionales en los últimos 5 años.
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