El artículo señala la importancia de los santos en la conformación de la identidad de ciudades y pueblos. Sevilla, conquistada en 1248 por el rey castellano Fernando III, convertirá a éste en un mito y en un símbolo de su identidad. En la mentalidad de los siglos medievales y de oro, contar en su patrimonio con un rey que restauró el cristianismo en la ciudad, era tanto como ser su creador. En la pugna con otras ciudades por la preeminencia, contar con este símbolo, era un gran valor añadido. En la actualidad, el mito de San Fernando, esta muy decaído.
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