La Primera Guerra Mundial suscitó un intenso interés y un vasto activismo en la sociedad argentina, proverbial receptora de inmigración. La opinión pública se polarizó entre los partidarios de los aliados –proclives a la ruptura de relaciones diplomáticas con los Imperios Centrales– y los partidarios del mantenimiento de una estricta neutralidad, posición adoptada por el gobierno argentino. Al calor del conflicto se fueron delineando dos identidades políticas diferenciadas que ofrecieron interpretaciones diferentes del nacionalismo, en pleno auge durante el período de entreguerras. Este trabajo se propone analizar las ideas de nación subyacentes a las posiciones de los rupturistas y de los neutralistas, y su respectiva interpretación del tipo de relación que debía mantener la Argentina con Europa y con los Estados Unidos.
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