El ritual del voto democrático es la más visible actividad política realizada por la mayoría de las personas, sin embargo, representa sólo una ínfima parte del espectro de posibilidades que la acción ciudadana puede celebrar en el actual momento histórico. Durante mucho tiempo el potencial de colaboración y la participación de los individuos, en tanto actores sociales, están limitados por la "inmediación geográfica". Salvo algunas pocas excepciones, la mayoría de los ciudadanos veían circunscriptos sus márgenes de intervención al contorno de lo local y los impactos de la acción participativa que podía encargar se percibían limitados por la capacidad de ruido que podía generarse en ese nivel local.
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