Se ofrece una opinión personal acerca de la importante contribución que se está haciendo desde el ámbito del desarrollo rural, y muy especialmente desde los programas Leader y Proder, a la conservación y puesta en valor del patrimonio cultural en el medio rural. En el artículo se destaca la estrecha relación que existe entre las tareas tradicionales agropecuarias y el patrimonio de la Andalucía rural, poniendo de manifiesto las tendencias de todo tipo que obstaculizan un desarrollo armonizado de ambos sectores y aportando ideas para un debate acerca de las posibles alternativas a los planteamientos actuales, considerados por el autor como excesivamente rígidos, jerárquicos y poco imaginativos.
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