las actividades de los ladrones en instalaciones solares españolas darían para una emocionante película policiaca. Aunque el número de robos sólo creció levemente. el grado de energía criminal y especialización de los cacos parece no tener límites. los datos que manejan las compañías aseguradoras revelan que ni los tejados y ni siquiera los colegios se libran de los ladrones solares. Pero hay moraleja: los robos en instalaciones bien aseguradas disminuyen ligeramente.
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