En este trabajo postulamos la intervención de un cliente que encarga el vaso para una situación concreta, como origen de determinadas representaciones antropomórficas de la cerámica Ibérica del sureste. Tal puede ser el caso del Cerno de Elche, vinculado a una utilización ritual, el gran vaso de Santa Catalina, con la Anakalypsis de una diosa o la jarra de Villaricos con el ánodos de una flor. Nos ocupamos especialmente del "vaso de los guerreros" de Archena, una representación relativamente temprana en la que se ensaya la figuración humana. Previamente a la cocción del vaso el pintor ha utilizado determinados elementos, especialmente vitales, de la escena, lo que permite una aproximación mayor a su concepción de las imágenes
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