El periodo comprendido entre 1810 y 1860 representa, a nuestro entender, una coyuntura de transición significativa hacia modernas formas republicanas y penales, la que aún conservaba del pasado colonial una percepción despectiva y estigmatizadora de los sectores populares. Los prejuicios ya existentes constituyeron, desde nuestro punto de vista, un antecedente directo de todas las críticas, recelos y temores hacia los pobres y su pobreza, aspectos criminalizados de hecho, y que encontraron un soporte más "científico" a partir de la difusión de la criminología positivista desde la década de 1880. Los artículos de prensa, así como otros escritos contemporáneos y referencias bibliográficas actuales permiten esbozar un panorama que retrata cómo en la configuración de un orden político-social, que definió medidas y decisiones hacia las clases bajas, tomaron lugar ideas que entrelazaban tanto nociones republicanas como coloniales al igual que racionalizaciones y subjetividades.
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