Tomar parte en una actuación musical es tomar parte en un ritual cuyas relaciones reflejan y nos permiten explorar y celebrar las relaciones de nuestro mundo como imaginamos que son y que deben ser. La educación musical no sólo incluye la formación y desarrollo de una serie de destrezas y habilidades instrumentales y/o cognitivas, sino que tiene una gran carga de educación social, de aprendizaje e internalización de las normas y estructuras sociales. Este artículo muestra los resultados de una investigación llevada a cabo en la ciudad de Sevilla evidenciando cómo la asistencia al concierto de música clásica se puede convertir en todo un ritual utilizado para la afirmación de identidad social del individuo.
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