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Isidro Ferrer, diseñar desde la periferia

  • Autores: María Jesús Buil
  • Localización: Trébede: Mensual aragonés de análisis, opinión y cultura, ISSN 1137-6007, Nº. 71, 2003, págs. 12-13
  • Idioma: español
  • Texto completo no disponible (Saber más ...)
  • Resumen
    • Que Isidro Ferrer, autor de la portada del número de Trébede que tiene usted en sus manos, es un magnífico diseñador gráfico, no es noticia. Muchas personas lo sabemos y desde hace tiempo nos ha demostrado con su ejemplo que, cuando el dis-curso es bueno, desde la periferia -Huesca en este caso- se puede ser universal y pasear sus creaciones, además de por España, por lugares tan distantes como Japón, México, Bruselas, Colom-bia, Argentina, Francia o Portugal, por citar unos ejemplos. También es de sobras conocido que además de buen artista es buena gente, dispuesto siempre a echar dos manos, próximo, afectivo, comprometido... Lo tenemos muy presente quienes lo conocemos. Lo que sí es noticia, y me supone una gran alegría trasmitirlo, es que el Ministerio de Ciencia y Tecnología y la Fundación BCD le acaban de otorgar el Premio Nacional de Diseño 2002, máximo galardón en el ámbito nacional del diseño. Sin duda se lo merece. El diseño gráfico ocupa un papel primordial en esta bien llamada civilización de la imagen. Un buen logotipo, una buena etiqueta, un buen car-tel será aquel que resulte accesible, atractivo y comprensible con poco esfuerzo: búsqueda del máximo impacto con elementos mínimos. Los de Isidro Ferrer lo son, y no conformes con serlo generan un vínculo afectivo inmediato. Independien-temente del mensaje que el autor o autora nos quiera transmitir, su modo de ver la vida, la sensibilidad, quedará necesariamente reflejada en su propuesta. La de Isidro, sin duda, es exquisita. ¿Quién, que lo conozca, no se ha encariñado con el dromedario que sirve de imagen al festival veraniego Pirineos Sur? Tres veces chepudo, carga a sus espaldas la gran cordillera. Una flechita minúscula ubica a los despistados: Sí, Lanuza está aquí, en el Pirineo central, en el aragonés. Su especial atractivo llevó al Centro de Arte Reina Sofía a considerarlo como uno de los mejores logotipos creados en el siglo XX y lo seleccionó para formar parte de la Ex-posición que bajo el título Signos del siglo se presentó el año 2000 en el citado museo. Pero Isidro Ferrer, es además autor de magníficos cuentos para niñas y niños cuya creatividad persigue potenciar con atractivas propuestas y se expresa también extraordinariamente bien en tres dimensiones, cosa no demasiado habitual en los diseñadores gráficos. Sus pequeñas esculturas creadas a partir de materiales con poco o nulo valor económico -piedras, maderas, arandelas, o cualquier otro elemento de desecho- nos muestran la extraordinaria capacidad evocadora de la que está dotado. Enumerar la ingente cantidad de creaciones que han salido de sus manos desde que, como profesional, se dedica al diseño resultaría insensato. Como comentaba en el catálogo editado con motivo de su reciente exposición en la Sala de la UNED en Barbastro, no me cabe duda que el día a día de Isidro Ferrer es extraordinariamente más rico que el del común de los mortales, porque está plagado de encuentros fortuitos, hallazgos sugerentes, revelaciones invisibles para el resto y que, una vez pasadas por su fino tamiz psíquico -léase olfato- se nos antojan evidentes. Enhorabuena por este premio, Isidro. Porque te lo mereces, quienes te conocemos nos alegramos.


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