La combinación de masa crítica de poder material, la estabilidad económica y política alcanzada por Brasilia así como la existencia de ciertos consensos básicos en material de política exterior y seguridad, parecen darle a Brasil roles y agendas de una potencia regional que comienza a emerger lentamente como actor global. Brasil, aprovechando la estabilidad y, más recientemente, su crecimiento económico, viene desarrollando una inteligente estrategia de posicionamiento regional e internacional. En la misma se combina la tradicional estrategia de buscar una posición de liderazgo sin caer en amenazas o conflictos armados y de articular prácticas de consulta y cooperación con sus múltiples vecinos. No obstante, el escenario actual presenta algunas novedades como el intento de administrar y aprovechar la existencia de la revolución bolivariana en Venezuela y el clima de creciente tensión entre Caracas y Washington.
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