Las elecciones municipales en los pueblos de la Corona de Castilla hacen aflorar las tensiones propias de cualquier comunidad organizada. A finales del siglo XVII estas tensiones parecen agudizarse, o mostrarse por primera vez allí donde no eran patentes. Tal es así caso de Carrascosa del Campo (provincia de Cuenca). La pugna por ti control del ayuntamiento y sus recursos enfrenta a dos familias, pero la realidad se encarga de redimensionar la pugna familiar convirtiéndola en una pugna política entre dos bandos, mucho más complejos que los entramados familiares. La violencia individual se recubre de política y provoca la intervención del Consejo de Castilla.
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