El 25 de julio de 2000, el avión supersónico F-BTSC, tipo Concorde, sufrió un trágico accidente al despegar del aeropuerto parisino Charles de Gaulle, causando la muerte a 113 personas. Éste fue el primer accidente grave de esta aeronave, único avión de transporte de pasajeros capaz de volar a velocidades superiores a las del sonido. Quince meses después de aquel siniestro, tras un periodo de pruebas exhaustivas que permitió recuperar el certificado de aeronavegabilidad, el Concorde volvió a surcar los cielos. Hoy día, cuando ya se han cumplido 25 años desde su vuelo inaugural, el Concorde ha recobrado la normalidad y afronta el futuro con optimismo
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