En pocos años, Indra ha pasado de ser una empresa pública a convertirse en una entidad totalmente privada y con una presencia creciente en el exterior. El negocio de la compañía se basa en las tecnologías de la información (desde control del tráfico aéreo hasta sistemas de recuentos de votos) y los sistemas electrónicos de defensa. El pasado mes de octubre la compañía fue galardonada con el Premio a la Mejor Empresa Europea de Servicios de Tecnologías de la Información del año 2002. Indra gana contratos por todo el mundo y compite con empresas hasta 20 veces mayores en tamaño. La credibilidad de la compañía, su transparencia y sus prácticas de buen gobierno corporativo le han permitido ganarse la confianza de la comunidad financiera y así lo demuestra su evolución bursátil que, aunque se ha visto sacudida por la crisis del mercado, es claramente mejor que la de sus competidoras
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