Dos inscripciones del santuario de Despoina en Licosura (Arcadia) nos brindan información sobre el estado de su economía durante los quince últimos años del Principado y reflejan las dificultades para hacer frente a las obligaciones fiscales de la ciudad-santuario con Roma. En este contexto resulta significativa la ostentación del rango de polis, que Licosura con su recinto sagrado tiene al menos a partir de principios del siglo II a.C. y que, confirmado o reestablecido por la administración romana, responde a las exigencias del sistema fiscal augusteo.
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