En este artículo aborda las distintas lecturas alegóricas que recibieron en la exégesis latina medieval tres episodios del Nuevo Testamento, que tienen un denominador común y a menudo una interpretación conjunta. Se trata de los tres muertos resucitados por Jesús según el Evangelio: la hija de Jairo, el hijo de la viuda de Nain y Lázaro. La lectura de estos muertos como alegoría de los pecados humanos revela una considerable riqueza en su propio interior y en relación con otras fórmulas explicativas del pecado y la salvación, en tanto plantea criterios de clasificación de los pecados con consecuencias en la concepción del sacramento penitencial, la psicología medieval y el derecho canónico.
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