La calidad de la supervisión escolar tiene como fin proporcionar al docente herramientas para ejecutar la toma de decisiones, ejercer el liderazgo, desarrollar la ética profesional y estudiar las alternativas necesarias que faciliten alcanzar las metas.
En éste sentido, la autopoiesis y calidad de la supervisión educativa ponen de manifiesto la interacción sistémica que debe prevalecer cuando se desempeñen las actividades de acuerdo a las funciones universales de la supervisión tales como:
dirigir, coordinar, supervisar y evaluar de manera responsable la ejecución de las políticas educativas. En el mismo orden de ideas, el sector escolar se encarga de cooperar con la acción supervisora en los planteles y las funciones de velar por el buen funcionamiento del sector a fin de implementar nuevos planteamientos a directivos, docentes, padres y representantes con miras a resolver las situaciones conflictivas. Asimismo, los enfoques de la supervisión, contribuyen a controlar y mejorar la gestión administrativa y académica de cada plantel, proporcionan los elementos necesarios en los procesos de cambio y favorecen el acto supervisorio.
Este último, coadyuva a consolidar el ser, como único espacio donde predominen los valores y la responsabilidad, inclusive, la función supervisora se encargará poner en práctica las competencias, habilidades y condiciones que conlleven al supervisor a realizar múltiples actividades que promuevan los procesos democráticos en el conocer, ser, y hacer para que los conocimientos transmitidos permitan la verdadera transformación humanística, técnica y científica. Finalmente, durante la acción supervisora los retos serán la punta de lanza en beneficio de la calidad, cambio y autopoiesis, como medio que proyecte nuevas formas de supervisar en los espacios de la sociedad en el ámbito regional, nacional e internacional.
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