Su irrupción en la carrera hacia la Casa Blanca ha sido tan violenta que algunos, sin respetar el orden alfabético que determina la clasificación de los huracanes, han empezado a hablar del Huracán Palin. La gobernadora de Alaska ha cambiado la dinámica de la etapa final de una campaña electoral larguísima en la que la ciudadanía empezaba a cansarse de Obama y donde McCain no ofrecía un perfil ciertamente excitante. con su entrada en escena, Sarah Palin ha conseguido lo que parecía imposible: devolver la ilusión a las bases republicanas. Su discurso ante la convención de su partido congregó a un público ligeramente inferior al de la intervención de Obama, que una semana antes se había presentado como una audiencia "histórica e insuperable".
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